Flat White

Flat White: ¿Qué es? ¿Cómo se prepara?

Empezó a ponerse de moda hace ya algunos años, y ahora lo vemos en cualquier cafetería de especialidad, en el Starbucks y hasta las últimas cafeteras superautomáticas incorporan ya la receta programada para prepararlo.

Hablamos del Flat White, una variedad de café con leche que pasa por ser una de las más intensas, ya que una de sus particularidades es que da más protagonismo al café que a la leche, siendo un café estupendo para la sobremesa pero más elaborado con mayor volumen que, por ejemplo, un cortado.

En este caso, y al contrario que en un cappuccino o un latte macchiato, la leche aportará únicamente una textura sedosa que se integrará perfectamente con el café, aportando el toque de dulzura justo para disfrutar de un café intenso de sabor pero con esa reducción de la acidez y la astringencia que caracterizan al espresso.

Así es el Flat White

De forma resumida, se podría decir que el Flat White es un latte pequeño, o mini latte, solo que con menos leche, y sin la capa de espuma de leche.

Al ser una bebida relativamente reciente, y que lleva mucho menos tiempo preparándose que los clásicos cappuccino y lattes, no existe aún un consenso sobre el tamaño y proporciones. No obstante, la medida ideal del Flat White estaría en torno a los 150 ml, con una proporción que sería de un tercio de café, con dos shots de espresso, y dos tercios de una capa de leche vaporizada y ligeramente texturizada.

El secreto, pues, está en la preparación de la leche, pues se trata de conseguir una textura sedosa muy ligera, pero no esa capa de espuma de leche rígida que caracteriza al cappuccino. Y es que, al contrario que con el cappuccino, donde se separan claramente las capas de café y espuma de leche para crear ese contraste tan característico, en el Flat White se trata de que no haya diferenciación de capas, sino que café y leche queden más integrados y que el sabor sea más homogéneo durante la toma.

Cómo se prepara el Flat White
La clave del Flat White es que leche y café queden mucho más integrados que en un cappuccino

Aunque ya digo que no hay consenso sobre cómo prepararlo, sí suele haber unas pautas generales, que las resumo a continuación:

  • Se prepara en una taza de unos 150 ml. Se puede preparar en una taza de cappuccino, y lo ideal es que la taza tenga poca altura pero sea ancha para facilitar la integración del café y la leche. En este sentido, es aconsejable remover al final el café y la leche para que se integren aún más, y si quieres crear latte art en la taza, resérvate leche para hacerlo después de haber removido.
  • Aunque en países anglosajones suelen tirar un solo espresso, lo ideal para el Flat White, y lo que lo distingue del resto de preparaciones, es tirar dos espressos, y si prefieres algo más intenso, mejor dos tiros de ristretto.
  • La clave del Flat White es la preparación de la leche. Hay que vaporizarla hasta lograr una textura sedosa y ligera, menos rígida que la que prepararíamos, por ejemplo, para un cappuccino o un latte macchiato. Por tanto, hay que espumarla durante muchos menos tiempo, generalmente bastará con unos pocos segundos, y no hará falta mover la jarra de leche en exceso, simplemente dejarla bajo el vaporizador, dejando que este caliente la leche.
  • Así pues, la proporción debe ser de, aproximadamente, un tercio de café y dos tercios de leche (los 50 ml correspondientes a dos espresso y los 100 ml restantes de leche).

¿Cuál es el orígen del Flat White?

El origen de esta variedad se sitúa en Australia a partir de los años 60. Australia aumentó el consumo de café y sufrió un auge de la cultura cafetera en el país a raíz de la inmigración italiana que recibió tras la 2ª Guerra Mundial, llegando a ser el tercer país con mayor número de cafeteras express del mundo.

Evidentemente, la simbiosis entre la cultura cafetera italiana y la cultura cafetera anglosajona dio pie a una diferenciación de cafés, clasificándose entre cafés “black” largos y cortos, o los cafés “white”, con las variedades de flat, cappuccino y vienés. Aunque aún no está claro del todo, es Alan Preston quien reclama la invención, en 1985, del nombre de la bebida, resultado de abreviar el nombre con el que se se conocía por entonces a esta variedad, llamada white coffee flat (café blanco plano).

Y eso es exactamente el Flat White, un café con leche plano, es decir, con menos espuma que el cappuccino.

Si quieres saber un poco más sobre el Flat White, te recomiendo que veas este vídeo, donde cuentan más detalles sobre el origen de esta variedad y su forma de prepararlo:

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